ESTRATEGIAS NUTRICIONALES PARA OPTIMIZAR LA OXIDACION DE GRASA DURANTE EL EJERCICIO
Por Norman MacMillan K.
1° Parte
En el presente estudio se ha revisado la evidencia actual sobre factores alimentarios que pueden influir en la oxidación de grasa durante el ejercicio, buscando identificar y promover una estrategia nutricional para que un programa de actividad física logre un máximo efecto sobre la mejoría de la composición corporal.
Existen estudios dirigidos a buscar mejorías del rendimiento en deportes de larga duración, que relacionan ciertos regimenes alimentarios con un incremento en la oxidación de grasa durante el ejercicio.
Tradicionalmente se considera que una alimentación rica en carbohidratos (CHO) durante la semana previa a una sesión de ejercicio aeróbico prolongado, es capaz de mejorar el rendimiento al incrementar los depósitos de glucógeno muscular y hepático. Recientemente sin embargo, se ha planteado la utilidad de dietas ricas en grasa y bajas en carbohidratos, buscando incrementar la oxidación de acidos grasos (AG) y el consecuente ahorro de glucógeno muscular durante el ejercicio. Así por ejemplo, se han descrito importantes incrementos en la lipolisis y la oxidación de grasa durante un ejercicio submáximo, posterior a un corto periodo (dos días) de alimentación de bajo contenido en carbohidratos (3g CHO/kg/día) en relación a una dieta isocalórica rica en carbohidratos (9g CHO/kg/día). Para reducir los efectos adversos de la depleción glucogénica sobre el rendimiento, se han diseñado alternativas de "periodización nutricional" que comprenden de 5 a 7 dias de alimentación rica en grasa y baja en carbohidratos seguida de 1 a 2 dias con alimentación rica en carbohidratos, formulas que han demostrado también un incremento de la oxidación de grasas durante el ejercicio.
El análisis detallado y las ventajas deportivas de este tipo de intervenciones escapa al objetivo de la revisión, sin embargo es posible extraer que los efectos favorables sobre el metabolismo de las grasas de la mayoría de las investigaciones, están relacionados con una menor disponibilidad de glucógeno muscular. Estas condiciones pueden ser simuladas con estrategias nutricionales más saludables como por ejemplo, realizar ejercicio a primera hora de la mañana, luego del ayuno nocturno (14), o realizar periódicamente e intermitentemente restricciones moderadas de carbohidrato (por ejemplo 3 a 5g/kg/día), considerando que un programa de ejercicio con bajas reservas de glucógeno se asociará probablemente a un deterioro del rendimiento físico y que podrá ser tolerado por un corto periodo de tiempo



